• Gargantilla Anamaya

Erika Yelo

Gargantilla Anamaya

Agotado

sin ITBMS

Detalles

Gargantilla ensamblada con base de finos hilos de algodones impregnados en cera, nácar, cuentas de ágatas azules y cuentas de lapislázuli. Combinación de dijes Abeja y Cornicello forjados a mano en bronce con baño de oro amarillo 24k. Concha de coral anaranjado.

icono diametro 12cm

icono longitud 40cm

Il Corno o Cornicello es un amuleto que se supone sirve para proteger del “mal de ojo”. En toda la Italia Meridional y especialmente en Nápoles es un símbolo que mucha gente lleva pendido del cuello o la muñeca. La utilización de este símbolo con finalidades protectoras no es algo nuevo.
En la antigüedad, en muchas culturas se utilizaban los cuernos como elementos mágicos con connotaciones fálicas. Los cuernos aúnan una forma fálica, que los convierte en un distintivo de la fertilidad, y el uso ofensivo que de ellos hacen los animales simbolizando la fuerza y vigor de estos. Los cornicellos más antiguos imitan los cuernos retorcidos de un eland (taurotragus), el antílope más grande que existe y que vive en el África subsahariana.
En la península itálica, en época romana, colgaban en el cuello de los niños un intífalo. Este adorno con forma fálica, se creía protegía a los infantes del infortunio y el mal de ojo. Los historiadores creen que de esos intífalos de la antigüedad derivó el cornicello.

La simbología de las abejas en general, y desde tiempos inmemoriales, se la relaciona con el trabajo bien hecho, con el orden y la primacía de la organización. Es uno de los animales con más riqueza simbólica y, en muchos lugares, es asociado con la pulcritud.
Para el pueblo griego era el símbolo de la obediencia y de la laboriosidad. Con frecuencia se la relacionaba con el aspecto no somático de las criaturas y, en este sentido, el platonismo, en su defensa de la teoría de la reencarnación, mantenía la tesis de la supremacía de la abeja sobre otros animales, a la hora de transmigrar el alma.

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